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EQUIPOS DE PROTECCIÓN

Los profesionales sanitarios están expuestos al riesgo de infección cuando al tratar a pacientes con la enfermedad por virus Ébola no utilizan equipos de protección individual (EPI) adecuados y no se aplican estrictamente las medidas recomendadas para prevenir la infección.

Dado que otras enfermedades infecciosas pueden presentar síntomas similares al Ébola, es importante adoptar las medidas de precaución generales en todos los centros sanitarios, como la prevención de pinchazos con agujas y lesiones con otros instrumentos cortopunzantes, la higiene de las manos, el uso adecuado del EPI, la limpieza periódica y rigurosa del entorno de los enfermos, la descontaminación de las superficies y del equipo, y el tratamiento de la ropa de cama sucia y de los desechos.

Todo el personal que tiene contacto con casos presuntos o confirmados de Ébola con materiales o muestras contaminadas debe usar equipos de protección especiales para el trabajo con sustancias biológicas potencialmente peligrosas, y aplicar las medidas de higiene en conformidad con las recomendaciones de la OMS. Si se implementa el nivel de precaución recomendado, debería evitarse la transmisión de la enfermedad.

¿Cómo equiparse contra el Ébola?

Principios del Equipo de Protección Individual (EPI)

Los trabajadores  sanitarios deben proceder según los siguientes principios básicos para asegurar un uso del EPI seguro y efectivo, que implica que no debe haber piel a la vista cuando se trabaja con un EPI:

Colocación. El EPI se debe colocar correctamente en el orden adecuado antes de entrar en el área de cuidados al paciente y no se debe modificar su colocación en dicha área. Un observador capacitado debe supervisar directamente estas actividades.

Durante la atención al paciente. El EPI debe tenerse colocado y debe llevarse adecuadamente mientras dure la exposición a zonas potencialmente contaminadas. El EPI no debe ajustarse durante la atención al paciente.

Incidencias. Si un EPI se rompe (por ej., los guantes se separan de las mangas dejando piel expuesta o un guante exterior se rasga), el profesional debe dirigirse al área de retirada del EPI para evaluar la exposición y proceder según el protocolo establecido.

Retirada. La retirada de un EPI usado es un proceso de alto riesgo que requiere de un procedimiento estructurado, un observador capacitado y un área designada para la retirada a fin de garantizar la protección.

El EPI se debe retirar lentamente y en la secuencia correcta para reducir la posibilidad de autocontaminación u otra exposición al virus del Ébola. Se debe desarrollar un plan paso a paso y utilizarlo durante la capacitación y la práctica diaria.

Los guantes dobles brindan una capa adicional de seguridad durante la atención directa al paciente y durante el proceso de retirada del EPI. Superada esta cantidad, más capas de EPI pueden dificultar las tareas de atención al paciente y poner a los profesionales sanitarios en un mayor riesgo de lesiones percutáneas (como las agujas), autocontaminación durante la atención o la retirada, u otra exposición a la enfermedad del Ébola.