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El virus del ébola es aún más mortal en los niños pequeños

El virus de ébola progresa más rápidamente y es más probable que sea fatal en los niños menores de 5 años, según una investigación realizada por un grupo internacional de científicos dirigido por el Imperial College de Londres y la OMS.

Esta investigación analizó los datos de casos de ébola en los niños menores de 16 años durante el brote actual de Guinea, Liberia y Sierra Leona, comparándolos a los casos en adultos. Los resultados, que se publican en The New England Journal of Medicine, muestran que aunque la tasa de infección es menor en los niños que en los adultos, los niños que contraen la enfermedad tienen menos posibilidades de sobrevivir.

Desde marzo de 2015, cerca de 4.000 niños menores de 16 años se han visto afectados por la actual epidemia de ébola, en torno a una quinta parte de todos los casos confirmados y probables. La proporción de casos en los niños ha aumentado gradualmente en el curso de la epidemia, pero los expertos siguen sin tener clara la explicación.

El ébola ha afectado más severamente a los niños pequeños, causando la muerte de alrededor del 90% de los niños menores de un año y alrededor del 80% de los niños de entre 1 y 4 años que están infectados. Los niños mayores tienen muchas más probabilidades de sobrevivir a la enfermedad, que ha acabado con la vida del 52% de los niños infectados entre 10 y 15 años, mientras en el caso de los adultos de entre 16 y 44 años, la tasa de letalidad es del 65%.

El período de incubación -el intervalo entre la infección y la aparición de síntomas- fue 6,9 días en niños menores de un año, en comparación con 9,8 días en niños de 10 a 15 años. Los niños más pequeños también tuvieron tiempos más cortos entre la aparición de los síntomas hasta la hospitalización y muerte.

También hubo diferencias en los síntomas experimentados por los niños, siendo más propensos a tener fiebre cuando acuden por primera vez a un médico y con menos probabilidades de tener dolor en el abdomen, el pecho, las articulaciones o los músculos; dificultad para respirar o tragar; o hipo.

Estos resultados muestran que el ébola afecta a los niños pequeños de manera muy diferente a los adultos y es especialmente importante que consigan el tratamiento rápidamente. Debemos asegurarnos también de que los niños pequeños están recibiendo tratamiento que sea apropiado a su edad, propone la coautora del trabajo, Christl Donnelly, del Imperial College de Londres.

“Los resultados de este estudio ponen de relieve que los niños que sufren de ébola necesitan atención médica de alta calidad, pero dejan abierta la cuestión de por qué los niños mayores, con edades de entre 10 y 15 años, parecen ser menos vulnerables al ébola que los lactantes o los adultos. Este es un tema para futuras investigaciones”, añade otro de los investigadores de este estudio, Chris Dye, jefe del equipo de Epidemiología del Ébola de la OMS en Ginebra.

“Los recién nacidos parecen tener los peores resultados de ébola. Tenemos la sospecha de que influyen numerosos factores. En primer lugar, que los niños más pequeños son muy dependientes de otros para su cuidado y el bienestar, y sus cuidadores también pueden haber estado enfermos de ébola”, advierte otro científico del trabajo, Robert Fowler, de la Universidad de Toronto (Canadá).

“Además, el ébola causa con frecuencia vómitos y diarrea que lleva a la deshidratación y alteraciones metabólicas y de los electrolitos. Esto no es diferente de los adultos, pero los niños parecen tener menos reservas, y se enferman más rápidamente. Con el fin de evitar que los niños se deshidraten y desarrollen un ‘shock’, es fundamental que reciban suficientes líquidos, por lo general por vía intravenosa cuando ya no puede retener los líquidos por vómitos, y colocar catéteres intravenosos en niños pequeños puede ser un reto”, añade Fowler.

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