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El golpe del ébola un año después

La amenaza del ébola sigue aún muy activa. Un año después de la epidemia, el ébola se ha cobrado más de 10.000 muertos y sigue golpeando con saña los territorios del África Occidental.

África acumula ya 24.701 casos y 10.194 muertos, desde que el 6 de diciembre de 2013 muriera un niño de dos años en un pequeño poblado de Guinea tras haber estado jugando con un murciélago que le contagió el virus, que ya es seis veces mayor que las muertes provocadas por el ébola en todos los brotes anteriores juntos.

Liberia, Guinea y Sierra Leona son los tres países en los que ha muerto la gran mayoría de las víctimas del ébola. Precisamente este mes se cumple un año desde que se declarara formalmente el brote de ébola, después de que el Ministerio de Sanidad de Guinea declarara la alerta e informara a la OMS. En esos momentos, oficialmente solo se contaban 49 casos y 29 muertes por culpa del virus.

En junio de 2014, Médicos sin Fronteras alertaba al mundo de que el brote estaba “fuera de control” tras haber matado 330 personas. Y a finales de octubre se contabilizaban ya 5.000 fallecidos durante la epidemia. Era el inicio de la escalada de contagios del ébola.

Desde entonces, los esfuerzos realizados en los tres países de África Occidental han conseguido frenar la escalada de contagios e invertir la tendencia. Sin embargo, la amenaza del ébola sigue aún activa y muy presente en la memoria de los europeos.

Las repatriaciones de cooperantes a Estados Unidos y Europa desataron un pánico que en España vivió su punto álgido en septiembre con el traslado desde Sierra Leona de un segundo religioso, Manuel García Viejo, quien también falleció, y el contagio de la auxiliar de enfermería Teresa Romero, el primer caso de transmisión del virus ébola fuera de África.

En ese momento, la ayuda internacional comenzaba a desembarcar en los países más afectados, nuevos centros de tratamiento se inauguraban cada semana en Sierra Leona y Liberia, lo que permitía que, por primera vez, todos los pacientes pudieran ser atendidos.

Esto, unido a que la población comenzaba a entender cómo funcionaba la transmisión y a cambiar sus hábitos de riesgo, permitió que por primera vez la tendencia ascendente de la epidemia se frenara. Si en el mes de septiembre había unos 1.000 contagios a la semana, en diciembre se había reducido a un centenar.

A pesar de estos esfuerzos, el ébola se resiste a desaparecer, sobre todo en Guinea y Sierra Leona. El nuevo caso en Liberia ha vuelto a encender las alarmas cuando el país estaba a punto de ser declarado libre de la enfermedad.

La epidemia parece haberse estabilizado en unos 100 nuevos contagios semanales, pero cualquier cifra inferior sigue siendo, en la actualidad, un sueño. De hecho, en las últimas semanas se han descubierto nuevas cadenas de contagio en Freetown y Conakri.

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